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La Coctelera

Categoría: Viajes

Presentación del libro "Benin. Los niños de la calle"

La exposición "Benin. Los niños de la calle" que se presenta en el Patio de los Gigantes (calle Descalzos, 72), con fotografías de Iñaki Vergara y textos de Mikel Razkin, trata de acercar al visitante lo que viene aconteciendo en torno a los niños de la calle en las ciudades de Porto Novo (Benin) y Kara (Togo). Las fotografías extraídas del libro que lleva el mismo título muestran las historias de vida de aquellos niños y niñas que están tratando de encontrar una salida a sus vidas después de haber pasado cierto tiempo sobreviviendo en las calles.

En la muestra se explica cómo el número de niños que viven en las calles aumenta poco a poco, al igual que en la mayoría de las urbes de África occidental, a una velocidad preocupante. La mayoría de ellos tienen entre 8 y 18 años y existe un porcentaje más alto de chicos que de chicas debido a que los primeros suelen abandonar más fácilmente el domicilio familiar.

A través de vivencias, entrevistas y fotografías se hace un análisis de la situación, señalándose cómo el proyecto salesiano que lo sostiene está dando sus frutos a través de las diferentes etapas formativas que tienen como fin la reinserción familiar, social y/o laboral de los chavales. Para tratar de trasladar estas circunstancias se le dio a la fotografía un gran peso en esta obra. Lo que buscamos es que con sólo abrir el libro te llegue algo de aquel continente y trates de zambullirte en él recorriendo las imágenes una a una. Igualmente podrás ahondar aún más en esta realidad con los textos que explican cada uno de los temas.

La calidad de las fotografías conforma junto con las historias de vida de los niños el esqueleto de este proyecto. Lo que queremos es ir más allá y sacar las imágenes y las historias que en ellas se reflejan en exposiciones temáticas de fotográficas, a color y de gran tamaño, en donde la gente pueda mirar de tú a tú a los verdaderos protagonistas de todo esto: los niños de la calle. Cometeríamos un grave error si nuestra idea con esta obra fuera tan sólo que se quedara encuadrada en un formato de libro, que se quedara encajada únicamente en las páginas que la componen. A lo largo de todas estas páginas tratamos de hacer llegar las vivencias que nos han narrado y la forma en que nos las han contado, intentando que las miradas y las palabras de los niños de la calle que recogimos en su día vayan más allá de lo que es el papel en el que se estampan.

En cuanto a sus autores, Iñaki Vergara es fotógrafo profesional y dirige las publicaciones locales "Miluze" y "Berriozar". Además ha realizado exposiciones en diferentes casas de cultura de Navarra como la de Huarte, Villava, Sangüesa, Tafalla, Barañain... con temas antropológicos como la vida  tradicional de los pastores, el Carnaval tradicional de Navarra... Por su parte, Mikel Razkin es sociólogo, está finalizando la tesis doctoral y dirige la revista "Ezkaba". Para ambos ésta es su segunda obra en conjunto después de "Saharauis. Más de treinta años clamando justicia".

 

Ø      Lugar: Patio de los Gigantes - Sala de exposiciones municipal (C/. Descalzos, 72. Pamplona)

Ø      Fecha: Del 25 de mayo al 12 de junio.

Ø      Horario: De lunes a viernes de 11:00 a 13:00 y de 17:00 a 20:00. Sábados de 11:00 a 13:00.

Ø      Datos de la obra: "Benin. Los niños de la calle". 200 páginas a color. Precio: 27 euros. Editorial Cenlit.

 

Texto: Mikel Razkin. 2009.

Fotografías: Iñaki Vergara. 2008.

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Viaje a Benin XXX - Algunos vídeos

Pamplona, 19 de agosto de 2008.

Os adjunto algunos vídeos que hemos hecho a lo largo del viaje. Espero que los disfrutéis.

El primer vídeo es la salida en barca desde los Aguegues hacia Porto Novo. Este pueblo que se alza sobre las aguas - que unos días después nos encontramos inundado - es una de las zonas más empobrecidas del país y con mayor índice de mortalidad infantil por la malaria.

El segundo vídeo se grabó en Porto Novo, la capital de Benin. Es un breve recorrido por un taller mecánico y de soldadura en la que trabajan varios aprendices cuyas edades oscilan entre los 12 y los 18 años. Las técnicas y las herramientas que utilizan nos retrotraen a otros tiempos.

El tercero es uno dedicado a Osasuna. Lo he editado un poco y es divertidísimo. Con las tres niñas que aparecen en él compartimos toda una tarde de juegos en el Foyer de acogida de las Salesianas de Cotonú junto al mercado de Dantokpá.

El último vídeo es el interior de un pequeño poblado llamado Agbang en Togo. Las mujeres que encontramos acaban de volver de la escuela formativa y empiezan a preparar la comida. Los hombres continúan en el campo.

Texto y vídeos: Mikel Razkin. 2008.

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Viaje a Benin XXIX - Últimos días

Porto Novo, Cotonú y Ouidah, 7 a 9 de agosto.

Durante los tres últimos días que hemos pasado en Porto Novo hemos estado ultimando lo que nos quedaba por hacer. Por ejemplo, hemos entrevistado a dos niñas que acuden a los cursos formativos de la escuela mixta; esto es, por la mañana acuden a clase y por la tarde trabajan en los talleres. Hasta el momento habíamos trabajado el tema de los carpinteros, las peluqueras y los mecánicos principalmente, por lo que en esta ocasión nos hemos centrado en las costureras.

Las dos vidas que hemos conocido han sido bien distintas. La mayor de ellas tiene 15 años y lleva trabajando desde hace uno en un taller junto con otras nueve niñas porque su madre no puede hacerse cargo ella sola de los gastos familiares. Lleva acudiendo al colegio sólo tres meses y lo que más les gusta de la escuela es poder aprender francés. La más pequeña de la clase lleva tres años trabajando pese a etener sólo 12. Le gusta leer cuando no está trabajando en el pequeño taller que tiene su madre en casa... Ambas vidas no serán sencillas.

Ya casi sólo nos queda compartir unas horas con los mayores, con los aprendices, por lo que el 8 lo pasamos con ellos en el campamento de Ouidah. Compartimos su alegría y sus bailes - están de vacaciones - y nos sirven de guías por las playas de la zona, entre los inmensos palmerales. Decenas de barcas varadas sobre la arena nos narran lo que a pocos kilómetros de aquí es una sangrante realidad a la que se aventuran miles de jóvenes cada año jugándose la vida en estas turbias aguas; ellos no son mucho mayores que los chavales con quienes compartimos mesa esta última noche.

El día 9 es el de las despedidas. Bajo un intenso sol - y precedido por una larga ceremonia sacerdotal que vivimos - vamos y volvemos de Cotonú a Porto Novo y de Porto Novo a Cotonú. Los últimos abrazos con los chavales y con los cooperantes que dejamos allí nos dejan un amargo sabor. Volvemos al "puto" primer mundo; los chavales se quedan para tratar de dirigir sus vidas hacia un rumbo distinto al que iniciaron. Sólo nos queda agradecer enormemente tanto a Juanjo como a José Luis y al resto de personas con que nos hemos encontrado todo lo que han hecho por nosotros. Mila esker bihotzetik.

Después, tras cerca de 36 horas de viaje, llegamos a Pamplona. Pero no hemos terminado, quizá no hemos hecho más que empezar. Hay que calibrar todos los textos, revisar todas las grabaciones, ordenar todas las fotografías, ahondar en nuestras experiencias... volver a sentir y recordar aquellas vivencias.

Texto: Mikel Razkin. 2008.

Fotografías: Iñaki Vergara. 2008.

PD: El año próximo esperamos estar ahí de nuevo.

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Viaje a Benin XXVIII - Existe otra forma de ver las cosas

Porto Novo, 6 de agosto de 2008.

A las 5.30 de la mañana amanece en Porto Novo. Ya se escuchan las endebles escobas de los chavales que madrugan para adecentar un poco el centro. El monótono sonido de estas escobas hechas con ramas de palma se sucede una y otra vez en su búsqueda de la arena que se ha colado en el centro duarnte la noche.

La mañana la dedicamos a realizar entrevistas a las chicas que compaginan sus estudios educativos en el centro por la mañana con su trabajo como aprendices por la tarde. A lo largo de este mes nos hemos encontrado carpinteros, mecánicos, peluqueras, fotógrafos, chapistas y especialistas en vulcanizados, por lo que ya sólo nos quedan las costureras.


Hoy hemos sabido, dos días después de volver de Togo, que no han sido dos los puentes que se han venido abajo en el país vecino, sino que han sido nada menos que once a lo largo de toda la geografía. Es complicado hacerse a la idea de lo que tiene que suponer esta circunstancia una vez vistas las infraestructuras de que se disponen. En buena lógica, siendo como es un país que ha vivido cuarenta años de dictadura con Eyadema Gnanssingbe en el que hoy gobierna precisamente el hijo de éste, el silencio al que habían obligado al territorio ha sido enorme. En defitnitiva, la situación política, económica y humanitaria de este país es seguramente una de las más complicadas de los países costeros de África occidental.

Y de paso nos encontramos con un golpe militar en la cercana Mauritania. El presidente Sidi Uld Cheikh Abdallahi y el primer ministro Yahya Uld Ahmed El Waghev han sido destituidos por una Junta militar ante las continuas crisis gubernamentales y las subidas de precios. A ver en qué queda todo esto, pero los golpes de fusil sólo los suelen acallar otros fusiles.
Esta tarde hemos hecho una nueva visita a los Aguegues, el poblado que se levanta sobre la laguna al norte de Porto Novo. Acompañados por varios cooperantes que acaban de llegar, volvemos a hacer esta visita obligada, pero esta vez analizada desde otra perspectiva. En esta ocasión los Aguegues están inundados y más que nunca los troncos que cimentan las viviendas sirven para salvaguardarlas no del suelo, sino del agua. Pocos espacios no han sido cubiertos por las aguas y resulta curioso ver a las cabras encaramadas en casetas de troncos o a las vacas amontonadas en un pequeño islote que apenas se alza veinte centímetros del agua.
La zona de los Aguegues es una de las más empobrecidas del país y en ella se dan unos los más altos índices de afección por malaria del país. Las personas a las que más ataca esta enfermedad son los niños y las mujeres, que son quienes menos defensas poseen. La malaria es la enfermedad de los pobres, el mortal mal que a nadie importa. En los Aguegues sólo hay un dispensario para sus 30.000 habitantes, por lo que la búsqueda de una atención mejor se tiene que hacer fuera de esta población. Además, aquí en Benin la Sanidad pública no es gratuita, por lo que las familias más empobrecidas son precisamente las más afectadas no sólo por la malaria, sino también por cualquier otro asunto, como las diarreas, muy comunes debido a la suciedad que se acumula en estas aguas (no es raro ver a una persona lavarse con jabón junto a otra que, a cinco metros, hace sus necesidades).

Comparado con la vista de hace tres semanas se podría decir que hemos visto dos pueblos totalmente distintos. En esta ocasión casi no hemos encontrado gente; todos permanecen en sus viviendas. Los más aventurados - con el agua por la cintura - se adentran en la laguna que cubre lo que hace unos días eran pequeños caminos de barro. Lo que hubiera cultivado es ya historia y el ciclo de las estaciones sigue su curso.

Texto: Mikel Razkin. 2008.

Fotografías: Iñaki Vergara. 2008.

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Viaje a Benin XXVII - En "stand by"

Porto Novo, 5 de agosto de 2008.

Después de tantos días viajando por el centro del país y haber llegado a Togo, esta jornada nos la tomamos un poco como descanso. Son muchas y muy intensas las vivencias que hemos ido teniendo, muchas las historias y las vidas que hemos conocido, muchas las páginas que hemos llenado y muchas las fotografías que hemos tomado. Las fuerzas ya no son tantas y en cierta forma, aunque consideramos el centro Magone como nuestra casa, también hay ganas de volver a Pamplona.

La mañana la hemos dedicado a revisar un poco qué es lo que hemos estado haciendo durante estos veinticinco días. Ordenador y cuaderno en mano, teníamos que mirar si las historias nos coincidían con las fotografías, si nos faltaba algún tipo de perfil, si los nombres estaban bien escritos, cualquier detalle... cualquier cosa. Y la verdad es que aún nos queda algo de trabajo, pero poco; tenemos que cerrar un par de entrevistas, rehacer unas fotografías y completar una serie de historias.
Una situación que nos hemos encontrado muy a menudo en esta parte de África es la de ver a las personas, tanto en sus hogares como en sus lugares de trabajo, en un estado de semi-somnolencia que hemos denminado como "Stand by". El intenso calor, la alta humedad, el duro trabajo y la alimentación hacen que uno caiga en este estado con facilidad en cualquier momento del día. Así, imbuidos por el espíritu africano, el día de hoy hemos sido uno con el continente y nos hemos quedado así, en "stand by". A todo esto hay que unirle también el tema del uso - que no abuso - de la cerveza como tonificante aturdidor en estas tardes de calor, por lo que esperamos que sepáis comprendernos.

Las primeras horas de esta despejada noche, relajada como pocas, la hemos dedicado a mirar un poco las estrellas. Es época de lluvias, por lo que no todos los días nos encontramos un cielo así. Además, entre la poca luz que irradia Porto Novo y los cortes de luz que se producen, esta nueva afición astrónomica que nos ha salido ha sido toda una delicia. Las conversaciones con los chavales mayores, los aprendices (15-19 años), han sido variadas y muy curiosas: que por qué no estás casado, que a qué esperas para tener hijos, que cómo sólo sois tres hermanos, que por qué llevas pendiente, que por qué no me das tus zapatillas... Vamos, y todo en francés echándole muchísima imaginación.
Y eso es todo, amigos y amigas, mañana será otro día.

Texto: Mikel Razkin. 2008.
Fotografías: Iñaki Vergara. 2008.

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Viaje a Benin XXVI bis - ¿Para qué sirve un sociólogo?

He encontrado en el periódico La Nation de Benin del 25 de julio el artículo "¿Para qué sirve un sociólogo?", escrito por Pascal Zantou. La traducción ha corrido a cargo de Juan Inazio Sudupe. Disfrutadlo compañeros académicos.

¿Qué hacen los numerosos sociólogos que circulan hoy por Benin? Numerosos benineses se plantean esta pregunta constantemente a causa de la primera edición de las Jornadas de ciencias sociológicas y antropológicas organizadas desde el pasado 16 de julio por el departamento de estas disciplinas de la Universidad de Abomey – Calavi a través de la asociación Interdépendance, un grupo de profesores y alumnos de Sociología y Antropología. Por eso el profesor Albert Tingbé-Azalou se ha replanteado la inevitable cuestión: “¿Para qué sirven los sociólogos?”

Un sociólogo no puede hacerlo todo, pero puede hacer mucho, puesto que la Sociología y la Antropología están en contacto con numerosas especialidades: Historia, Economía, Psicología, Estadística, Derecho… El aprendizaje de la Sociología prepara para un amplio espectro de oficios: enseñanza, investigación, diplomacia, gestión de recursos humanos, periodismo… El sociólogo también es experto en la concepción, gestión y evaluación de los proyectos de desarrollo. Sobre todo es especialista en el análisis de los “mecanismos que rigen las relaciones entre los individuos y los grupos”. Desde esta perspectiva el sociólogo lee e ilumina las relaciones de poder (formales e informales) que minan o hacen progresar una empresa, una administración, o cualquier otra organización. Citemos a continuación ahora las estrategias de comunicación, los planes de desarrollo, los estudios prospectivos y el funcionamiento de las organizaciones, cuyo secreto posee el sociólogo también. Sería importante analizar si cada empresa no debería contratar a un sociólogo para controlar las relaciones de poder entre sus asalariados para prosperar en el negocio.

Se dice que hoy día los bancos, las sociedades comerciales y las instituciones privadas, por ejemplo, recurren regularmente a los sociólogos para realizar estudios de mercado y sondeos a fin de apreciar los efectos de la competencia e idear estrategias idóneas para confirmar su presencia en el difícil e intolerante mundo de los negocios. No hablamos de las instituciones estadísticas del Estado ni de los grupos de colaboración para el desarrollo, que exigen estudios de capacidad de realización de los proyectos, elaboración de documentos de proyectos e incluso las evaluaciones periódicas de los mismos.

El rol del sociólogo no se comprende bien en Benin. A menudo queda reducido a los pasillos de la universidad, o se piensa que su sitio es la enseñanza o la investigación solamente. Incluso la gente se pregunta para qué sirven los resultados de sus investigaciones. A menudo no se ha establecido la unión entre las decisiones que toman los dirigentes y los trabajos de los sociólogos sobre fenómenos importantes o emergentes como los “zémidjan” (motoristas taxistas), la contaminación, el incivismo, la corrupción, el tráfico de niños, la criminalidad… Tampoco hay relación entre los trabajos de sociología rural (que estudia las percepciones y regulaciones sociales en el medio rural) y las decisiones políticas. Y además por desgracia todavía se piensa que la formación del sociólogo no tiene en cuenta las necesidades del mercado de trabajo.

Ciertamente hay sociólogos que contribuyen a estos malentendidos que la gente tiene en torno a su función dentro de la sociedad. Para el profesor Tingbé-Azalou: “Hemos observado demasiado silencio sobre los acontecimientos sociales, dejando el gobierno de la sociedad solamente en manos de los especialistas de la regulación institucional”. Es necesario romper el silencio. Las jornadas de las Ciencias Sociológicas y Antropológicas, que se prevé que se va a desarrollar a lo largo de tres meses, puede ayudar a conseguir este desafío.

Texto: Pascal Zantou. 2008.

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Viaje a Benin XXVI - Vuelta a Porto Novo

Porto Novo, 4 de agosto de 2008.

Nos hemos ido pronto a la cama porque las cinco de la mañana llegan muy pronto. Poco después de desayunar nos hemos puesto en marcha. La idea es llegar a Cotonú a la hora de comer para después marchar hacia Porto Novo. José Luis, que se las sabe todas en Togo y Benin, espera que todo nos vaya bien; la velocidad, lo de menos. La idea es pasar la frontera por un paso pequeño, de una carretera regoional, para que no tengamos ue perder el teimpo con trámites bucocráticos absurdos.

Así, de Kara llegamos cuando empieza a Sdkddé , zona cuyo nombre no soy capaz de pronunciar. Allí empiezan las montañas y la selva se mete dentro de la carrtera. Vamos a cruzar un puerto que rivaliza con cualquier de los del Tour, pero con el agravante de que aquí quienes dictan la velocidad son los camiones. Además hay que añadir al viaje el hecho de que la circulación sea mayor de lo habitual debido a que todos éstos, que tienen como destino Lomé, han tenido que variar su ruta teniendo que pasar a Benin por haberse venido abajo dos puentes cerca de la capital.

A lo largo del trayecto nos encontramos varios camiones cruzados en la carretera. Unos humeantes, otros con alguna rueda reventada. Es increible lo llenos que están, más arriba de lo que dictan los límites de la física; madera, chatarra, contenedores, productos varios... Incluso encontramos a un ayudante de un conductor corriendo delante del camión con una gran cuña en las manos por si éste se queda sin frenos. Cerca de media hora después finalizamos el descenso del puerto y dejamos de estar tan atentos a lo que nos podríamos encontrar tanto delante como por detrás.

La carretera regional nos lleva al puesto fronterizo de Prékété. Cruzamos a Benin tan sólo con un saludo al militar que nos levanta la barrera tirando de una cuerda sin tan siquiera levantarse. Misión cumplida; con ello decimos adiós a Togo. Pocos kilómetros después dejamos a nuestra izquierda el monte Kagaulé (408 m.), que se levanta sobre la sabana como si fuera el mismísimo peñón de Gibraltar.
Tan sólo hacemos un par de paradas técnicas para repostar y tomar un refresco, por lo que la llegada a Cotonú parece estar a la vista. El recorrido es Bante, Savalou, Dassa y de allí a Cotonú. Hasta Iñaki se atreve con la conducción para darle descanso a José Luis. Para él ha sido toda una experiencia, ya que nunca había tenido que sortear tantos socavones, cabras, gallinas y vendedoras ambulantes como hasta ahora. Los últimos kilómetros, los de Cotonú, los hace de nuevo José Luis, ya que esta parte es verdaderamente para profesionales; podrías desquiciarte con tanto bache, arena, kekenos y personas cruzando por cualquier hueco que dejes.

Poco después ya estamos en la ciudad. Comemos solos, porque hemos llegado un poco más tarde lo previsto por los habituales atascos de Cotonú, y nos reencontramos con Paul y Guillermo en la parroquia de San Antonio de Padua. A la llegada al centro Magone de Porto Novo nos encontramos con todos los chavales; estamos de nuevo en casa.

Texto: Mikel Razkin. 2008.
Fotografías: Iñaki Vergara. 2008.

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Viaje a Benin XXV - Día a día en el país Kabiye

Kara, 3 de agosto de 2008.

Hay que decir que durante estos días en Kara hemos estado conociendo la vida y las historias de muchos niños y niñas que han tenido la suerte de llegar a los Foyer de acogida. Otros muchos aún no lo han hecho y muchos otros más nunca tendrán ya la oportunidad.

La situación de estos chavales en Togo es si cabe más dramática que la de sus vecinos de Benin porque hay añadirle a todo lo que se ha comentado ya en otros artículos el tema de la hambruna. Y es que es el hambre también uno de los causantes de que el más débil de la familia, el niño, acabe, si tiene suerte, en la calle. Y digo suerte porque es éste el lugar en el que se les encuentra después de ser vendidos por sus padres, por ejemplo.

En esta zona del país el tráfico de niños es un buen negocio, y cuanto peor está la situación económica en mejor posición se encuentra el mercado. Los niños cuando tienes entre 7 y 10 años suelen ser adquiridos por estos traficantes de personas directamente a las familias por una cantidad económica que en occidente resulta doblemente frustrante e insultante (por el hecho y la cantidad en sí) o trasladados por un familiar que se va a hacer cargo de él. Estos niños normalmente cruzan cualquier frontera con sus nuevos dueños y acaban en países como Mali, Níger o Burkina Faso -más pobres aún que Benin o Togo- trabajando para una tercera persona en cualquier tipo de negocio o directamente en algún gran taller. Están indefensos no sólo por ser niños, sino por estar alejados de su entorno sin saber ni tan siquiera dónde están. Cuando cumplen los 12-14 años suelen escapar... pero adónde.

Hemos encontrado casos de niños del Benin que ahora están en el Foyer que han sido encontrados al norte de Nigeria, por ejemplo, y el espeluznante caso de la venta de dos hermanas por parte de su padre por 9.000 (menos de 15 euros por las dos). Como decimos, a los casos de abusos físicos o sexuales, familias desestructuradas, empobrecidas y azoatadas por el rigor de la tradición hay que sumar el tema de la cada vez más acuciantes hambruna.


Países como Togo se nutren principalmente de los excendentes que sobran en occidente. En los últimos años estamos siendo testigos en los países del norte del encarecimiento de los productos de primera necesidad porque dicen que parte de las cosechas se están utilizando para los biodisels. En parte sí, pero lo que se está llevando para esta producción es precisamente lo que no consumimos, lo que normalmente acaba en África. Estos stocks que antes llegaban a estas costas ya no lo están haciendo y son los que menos tienen quienes más están sufriendo con ello.A nosotros nos engañan con el tema de la injustificada subida de precios, los pobres son cada vez más pobres, se enmascara con la imagen del llamamiento al ecologismo lo que claramente es un intento por no pagar a los países árabes por su petróleo y el sistema acaba enriqueciéndose doblemente. Es inimaginable la acumulación de riqueza que estamos viviendo en estos momentos.

Las lluvias se adelantan, el maíz desaparece y hay familias que tienen que vender a sus propios hijos. El hambre que se vive hoy aquí es la hambruna del futuro. Lo que empieza a ser escasez en breve será desesperación y muerte.

Hablando ya en otro tono, hay que comentar que hemos acudido a los mercado de Awangelo y Kara a hacer algunas compras. Son mercados muy pequeños comparado con el de Dantokpá (sobre todo el primero). Como en todo tipo de mercados, es posible encontrar de casi todo. En mi caso he podido conseguir unas cuantas monedas de Benin, Ghana y Togo de la época colonial.

En esta zona de Togo hay una bebida tradicional que se llama choukoutou. Es una especie de cerveza de mijo fermentada que se sirve caliente. Entra bastante bien, pero si está bastante fermentada no es que salga muy bien. De todas formas, si te la ofrecen tienes que probarl por educación y deferencia a tu anfitrión.Lo que sí hemos probado más son las cervezas al uso de la zona. En Benin la más suave es la Beninoise, que es muy gasificada (parecida a la Coronita) y con una graduación de poco más de 4,5º. Mi preferida es la Flag, que tiene algo más de cuerpo (5,1º) menos gas y es muy parecida a la Amstel.

En Togo la variedad es mucho mayor debido a que fue colonia alemana durante muchos años. De ellos mantienen la tradición cervecera a través de la empresa B.B., principalmente. Están la Lager y la Pilsen de esta empresa y la Eku a parte, pero la mejor es la que se creó en exclusiva para que fuera presidente de Togo durante cuarenta años (1967-2005), Eyadema Gnassingbe, denominada Awooyo (tostada de 6,2º). Tardaron años en confeccionarla, hasta que el dictador dio su aprobación. Nadie podía beberla al mismo tiempo que él, por ejemplo. Por supuesto, su precio no es accesible a todos los bolsillos.

Texto: Mikel Razkin. 2008.
Imágentes: Iñaki Vergara. 2008.

PD: Un abrazo a los que dejamos en Togo, unos buenos amigos y compañeros, como Paco, Pepe, Charlotte... Y otro igualmente grade para José Luis, gracias por todo lo que nos han enseñado.

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