Queridos lectores y lectoras de la Revista Ezkaba. Os escribimos estas líneas porque a lo largo de todos estos años, en algunas de las conversaciones habidas con vosotros y vosotras, vecinos y vecinas de éste nuestro barrio, nos habéis hecho saber que la revista, en algún momento, no ha llegado a vuestro buzón.

Bien sabéis que nuestro deseo es llegar a toda la Rotxapea, pero el nuestro no es el barrio de hace 15 años; la Rotxapea es hoy un gigante de cemento y hormigón salpicado por el verdor de su pasado. Hoy la Revista Ezkaba tiene una tirada mensual de 9.500 ejemplares, lo que implica que 9.500 familias leen la revista todos los meses (también se puede descargar desde Internet). Pese a ello, pese a que esta cifra es descomunal para una publicación local, gratuita y altruista, no llegamos a todos y todas vosotras. 

"Oye, que este mes no me ha llegado la revista" - nos encontramos de vez en cuando. Hasta la fecha esta circunstancia nos provocaba una sonrisa, puesto que sabíamos que era casos como, por ejemplo, el del afán coleccionista de alguno de nuestros vecinos (que sabemos que los hay), que les lleva a hacerse con varios ejemplares. También conocemos el caso de otros vecinos que nos  han confesado que se la quitan al de al lado para hacérsela llegar al hijo, que vive en Sarriguren.

El caso es que en el último reparto del mes de julio, después de llamar a un timbre y repetir la tonadilla "Revista Ezkaba, me abre, por favor", obtuvimos como respuesta un "No, la Ezkaba no". Perplejos, después de unos segundos volvimos a llamar al mismo piso y les indicamos que no eran quiénes para decidir quién leía la Revista Ezkaba en su portal, que no podían apropiarse de esa facultad. Lógicamente no abrió la puerta, pero otro vecino suyo sí. El caso es que este hecho nos ha hecho reflexionar. ¿Puede haber más casos como éste? ¿Está usted seguro de que no hay un cacique en su escalera? ¿Alguien decide por usted qué puede o no leer? Si alguna vez no ha recibido la revista, y no es broma, traslade este tema a la reunión de vecinos, que tal vez tenga ante sí un dictadorzuelo en ciernes que se ve en la necesidad de salvarle de saber lo que acontece en su barrio. Tal vez sea capaz de explicar cómo sabe mejor que usted cuál es su opinión.

De todas formas, esto es sólo una breve reflexión acerca de hasta dónde puede llegar la gente en su desfachatez. Nosotros, personalmente, nos olvidamos de ellos y nos quedamos con el rostro de quienes bajan las escaleras presurosos para ser los primeros en leerla, o la imagen de los vecinos y vecinas que te paran en la calle mientras la repartes para agradecerte este pequeño granito de arena que es la Revista Ezkaba para el barrio. 

Espero que entendáis estas líneas como un agradecimiento hacia todos vosotros y vosotras, rotxapeanos y rotxapeanas de bien, pero de igual forma se las dedicamos a todos los personajes grises que también viven en nuestra Rotxapea. Sin ellos, nuestra paleta de colores no estaría completa.

Texto: Mikel Razkin. 2011. Revista Ezkaba 188 (Oct.2011)