En estos momentos estoy viendo en el telediario cómo van saliendo poco a poco todos y cada uno de los mineros chilenos que a comienzos de agosto quedaron atrapados a cientos de metros bajo tierra. Es una cuenta atrás que, desde la oscuridad hacia la luz, dio comienzo hace ya bastante tiempo. Muchos han sido los días y noches de espera para quienes les esperaban;exactamente las mismas horas, pero salpicadas de incertidumbre y miedo, las que han tenido que soportar enterrados vivos ellos mismos.

La verdad es que es una historia de supervivencia enternecedora de la que me gustaría seguir sabiendo; cómo lo han sobrellevado, cómo ha sido el día a día, qué pasaba por sus cabezas. Sobre todo esto tendremos conocimiento en breve en los medios de comunicación, seguro.
Pero otra cuestión a tener en cuenta es la seguridad que hay en el mundo de la minería, ver en qué queda todo esto (porque debe servir para algo, por supuesto), ya que mucho más cerca -en León- hemos visto también movilizaciones durante estos días en torno a la situación precaria que padecen estos profesionales en cualquier punto del planeta.
Mucho ánimo a todos ellos y que el esfuerzo que han hecho y las penas que han padecido sirvan para algo.
Texto: Mikel Razkin. 13/10/2010 a las 15:25 horas.
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