Así es. Hace unas semanas tuvimos la oportunidad de escuchar de primera mano lo que viene sucediendo alrededor del tema de la construcción de un muro que está separando dos mundos bien distintos, dos realidades que algunos se empeñan en que no puedan convivir. Mahmoud Hussein Zwahra, alcalde de la localidad palestina de Al-Ma´sara -al sur de Belén- visitó Navarra, y entre las localidades que le abrieron sus puertas estuvo Berriozar. 

No por ser narradas desde un salón plenario las palabras de uno han de sonar más firmes, pero la rotundidad con que las vivencias personales se trasladan en primera persona a los oyentes hacen que éstas profundicen aún más. Con esto, y rodeado por el alcalde de Berriozar y los representantes municipales de NaBai, PSN, ANV y CDN, el alcalde Al-Ma´sara explicó cómo se había ido levantando un muro que, en este caso, atravesaba la propia localidad de lado a lado y la separaba en dos partes.

Por un lado en Europa celebramos la efeméride de la caída del Muro de Berlín hace algo más de veinte años, y por otro nos colocamos una venda en los ojos para no pensar en el Muro de la Vergüenza del Sahara Occidental, las Vallas de Ceuta y Melilla, la Verja fronteriza entre Estados Unidos y México... y, como es éste el caso, el Muro de Cisjordania. Este último, con una longitud de 700 kilómetros de norte a sur, empezó a construirse en 2002 pese al rechazo de los tribunales internacionales de La Haya, hundiendo sus cimientos sobre la denominada "Línea Verde", un espacio conquistado en la guerra de 1967. Aún no está finalizado porque continuamente se sigue invirtiendo en él, por lo que la presión internacional sobre este asunto tiene que seguir vigente. Más detalladamente, la mayoría del muro la conforma una sofisticada alambrada dotada de sistemas de detección electrónicos, estableciéndose la separación en las zonas urbanas (Jerusalén, Belén y Kalkilia) a través de una pared de hormigón de hasta nueve metros de altura con torretas de observación, ametralladoras y focos de luces.

La consecuencia directa de esta construcción es la separación física de más de un millón palestinos a uno y otro lado. Según narraba Zwahra, este muro ha acabado con la pérdida de miles hectáreas de cultivo por la expropiación de tierras (dejando en el lado israelí las más fértiles y los pozos de agua), la destrucción de cientos de viviendas habitadas, la muerte de miles de olivos y árboles frutales... Y eso sólo en el plano económico, ya que para la vida en el día a día este nuevo check-point imposibilita el transcurso de una vida normal, separa padres y madres de hijos, vecinos a uno y otro lado, hogares de lugares de trabajo, amplifica la pérdida de tiempo en colas interminables por los registros...

Por ello, la respuesta palestina, siempre de carácter pacífica plantando cara a los desmanes del ejército israelí, no se ha hecho esperar y se enfrenta a diario a esta dura realidad que le están obligando a vivir. Las cárceles están llenas de jóvenes... y de niños. Este muro ha partido su país en dos, su vida en dos. Zwahra, con la certeza que da hablarnos en primera persona de las vivencias que ha padecido, nos contó cómo en una ocasión el ejército israelí entró un día en su casa, encañonando en plena noche a sus hijos. Uno de ello, de tan sólo 10 años, se despertó sobresaltado con un fusil apuntando a su cabeza. Durante meses tuvo dificultades para conciliar el sueño y se orinaba en la cama, despertando en la noche, en una de sus múltiples pesadillas, gritando que no le mataran.

Ante estas vivencias, el alcalde de Al-Ma´sara nos pide a todo aquel que le escuche que alce su voz contra esta situación. Señala que no sólo la población palestina debe plantar cara a la estrategia que persigue el estado de Israel, ya que el lector de esta revista también puede hacer algo al respecto. Así, desde el salón de plenos del ayuntamiento llamó al boicot a los productos israelíes como medida de presión para que, desde el plano económico, padezca también en sus propias carnes algún efecto ante lo que está haciendo. En nuestra simple capacidad de elección tenemos, así pues, la posibilidad de echar una mano. Mucho ánimo.

 

Texto: Mikel Razkin (Revista Berriozar. nº 29. Mayo 2010).

Fotografías Revista Berriozar: Iñaki Vergara y Joseba Zabalza (no la publicada).

 

Mahmoud Hussein Zwahra, detenido en Belén

El alcalde de Al-Ma´sara fue detenido tan sólo dos días después del volver a Palestina desde Navarra en una marcha celebrada el Domingo de Ramos en Belén.

Su arresto ocurrió cuando cerca de 200 palestinos, israelíes, personas de otros países y miembros de una congregación cristiana marchaban en un acto simbólico desde la plaza en la que se encuentra la Iglesia de la Natividad en Belén hacia Jerusalén. El ejército israelí prohibió la entrada a Jerusalén a los cristianos palestinos, y al llegar a uno de los puntos de control fronterizos se les impidió continuar. Entre los 15 detenidos se encontraba Zwahra.