El invierno, sin una estampa de postal como la que hemos tenido estos días, no es tal. Es sábado y me he asomado a la ventana. He contemplado cómo los copos de nieve se posaban sobre las calles. Qué imagen tan evocadora...

Días después la nieve se ha convertido en hielo y la expectación en precaución. Paseo por la avenida de Marcelo Celayeta y la calle Artica, dos de las vías más importantes del barrio de la Rotxapea, y contemplo que los operarios municipales se han olvidado de nosotros. Hoy no hay sal para nuestras calles; esperaré a mañana. Pero en mi barrio las cosas son siempre distintas; no llueve sobre mojado, hiela sobre nevado. Las calles siguen impracticables y algunos vecinos (a título particular), con palas y piquetas, cumplen con las obligaciones que el ayuntamiento debería realizar. A regañadientes, uno de esos voluntarios se pregunta dónde está la sal y los encargados de procurar que las calles estén transitables. ¿Dónde están? En mi calle y en los alrededores, no.

Y ya es martes. Durante el día la lluvia está haciendo el trabajo que no hace el Consistorio. El hielo se va derritiendo, pero en cuanto se esconda el sol ese agua convertirá de nuevo las calles en pistas de patinaje. Me la tengo que jugar para bajar a la cafetería a tomarme un café, que en esta ocasión lo voy a pedir solo y con sal (con toda la sal que no ha visto mi barrio), que la mala leche ya la llevo puesta y la dulzura la guardo para otro momento.

Texto: Mikel Razkin. 2010.

Fotografía: Diario de Navarra (Jesús Diges).

Publicado en Diario de Noticias (13-01-10) y Diario de Navarra (14-01-10).

Más información en: Diario de Noticias: http://www.noticiasdenavarra.com/2010/01/14/sociedad/navarra/el-peaton-el-gran-olvidado-en-las-heladas