Hay imágenes que hablan por sí solas y ésta es una de ellas.

 

 

Lógicamente, circular con tu bicicleta por la carretera conlleva un gran peligro. Cuando te mueves a ritmo de pedal, los conductores que cruzan junto a ti te miran desde su atalaya, desde su fortín. No eres nada ante ellos; el parachoques de tu vehículo eres tú. Sin embargo, cuando el peligro se encuentra en la propia vía, en el carril-bici, la cosa es distinta.

 

 

Lo dicho, que hay imágenes que dicen mucho de sí mismas. ¡Qué peligro, qué pocas luces tienen algunos!

 

Texto y fotografías: Mikel Razkin. 2009.