En mi humilde opinión, la sociedad navarra está dramatizando en exceso lo acontecido hace unos días durante los calderetes de las fiestas de Burlada. Según parece, el rifi-rafe no fue tanto como algunos medios de comunicación señalan dramatizándolo hasta el absurdo. Que si globos y pegatinas partidistas, que si ikurriñas y barras de pan voladoras... los unos tachan de violentos a los otros y los otros de provocadores a los unos, lo que deriva en que poco o nada constructivo va a salir de todo esto.

Tratando de desdramatizar el asunto en cuestión -y dejando clara mi postura en contra de todo tipo de violencia-, a mí me da que todo surge de un sensible error de apreciación derivado de la aplastante lógica que dirige los pasos de los responsables del PPN, que leyeron en el programa de fiestas de Burlada que el lunes 17 de agosto había un calderete popular y se apuntaron esperándose encontrar en él a Rajoy, Cospedal y compañía. Craso error (lapsus linguae); y eso es lo que tiene ser del Partido Popular, que uno piensa que todo es suyo... el partido, los escaños, la calle, los calderetes...

Y regalando balones hinchables con el logotipo del partido en un acto público y festivo es como no se politizan las fiestas, claro está. Ya lo decía mi madre: "Dime de qué presumes y te diré de qué careces".

 

Texto: Mikel Razkin. 2009. Publicado en Diario de Noticias.