Que el dopaje está asolando el deporte profesional no es decir nada nuevo. En cada vuelta ciclista, en todo campeonato futbolístico y en cualquier torneo de tenis saltan a la palestra noticias relacionadas con la sospecha o la denuncia hacia algún deportista acusado de utilizar sustancias que mejoran su capacidad o su resistencia.

Sin embargo, para los medios de comunicación -como en todo, pero especialmente en la política- las varas de medir a unos y otros es muy distinta. Mientras a unos se les niega la presunción de inocencia y se les fusila día a día, página tras página, a otros se les encumbra a los más altos y sagrados altares de la gloria y se trata de silenciar todo aquello que pueda perjudicar su imagen.

El endiosamiento al que han llegado algunas figuras del deporte español ha nublado la mente de más de uno. Recibimientos institucionales, besamanos varios y premios como el Príncipe de Asturias son algunos de los espacios en los que hemos visto desenvolverse a algunos de estos deportistas. A falta de otro tipo de buenas noticias que pudieran mejorarnos la vida en un plano social o económico... nos quedamos con estas y las interiorizamos, llenamos nuestro orgullo y por un momento se nos olvida lo pequeños que somos y lo poco que importamos.

Sin embargo, ¿se imaginan que ocurriría si uno de esos deportistas con tantos éxitos se viera implicado en un caso de dopaje? Los que tanto han alabado sus hazañas tendrían que comerse sus palabras y en cierta forma llegar a apostatar.

Precisamente en estos momentos está sucediendo algo que me da que pensar en este sentido. Sobre este asunto está habiendo más silencio mediático y apagón informativo que otra cosa, y es que me da que el caso de un tenista, que hasta hace poco era número uno mundial y que "sopresivamente" se ha lesionado justo cuando los controles antidoping iban a ser por sorpresa, puede ir en esta dirección.

Con todo, me atrevería a decir que la sombra de la sospecha sobre Rafael Nadal es más alargada que la infancia de Heidi...

Texto: Mikel Razkin. 2009.

PD: Dedicado a Marca y su censura.