Al contrario que en la gran mayoría de lo que en este blog se presenta, en este breve texto no voy a opinar sobre nada. Lo que pretendo con él es que todo aquel que lo desee, desde cualquier parte del mundo, comparta conmigo una pequeña parte de su vida. En este caso, conocer cuál fue el instante en el que comenzó a sentir el despertar de ciertos valores, el reconocimiento hacia los demás, el sentimiento hacia el otro, la solidaridad... y de la misma forma la percepción de la otra cara de la realidad, el sufrimiento ajeno, la amargura, la injusticia...

Ponerle una fecha a esta circunstancia, que lógicamente conlleva de todo un proceso vital que va evolucionando a cada momento, sería imposible. Sin embargo, podríamos echar una mirada atrás y tratar de recordar, como si de una fotografía se tratara, aquél instante en el que tuvimos nuestra primera reflexión en este sentido. No es una tarea sencilla -para nada-, pero para ello podríamos servirnos de una serie de instrumentos que nos podrían ayudarnos a recordar lo que desde esos momentos empezó a fluir y se fue construyendo en nuestras conciencias. Sirvámonos de las películas y los libros, por ejemplo.   

Mi película es "Grita Libertad" (1987), de Richard Attenborough. Mis padres la trajeron un día del videoclub. No era de las caras, así que no era un estreno. Por ello, sería sobre 1992 o así cuando la vi; tendría dieciséis años. Recuerdo que la historia de Biko, un activista sudafricano que acabó siendo asesinado a manos de quienes sostenían el apartheid, hizo mella en mí. Cada vez que escucho la extraordinaria banda sonora de Peter Gabriel resuenan los ecos de aquellos tiempos en los que, de cara al exterior, la sensibilización y la socialización eran herramientas que también servían para la causa. 

El libro no es otro que "El señor de las moscas" (1954), de William Golding. En los Escolapios, más o menos también por aquellos años nos obligaban a leer varios libros al año en la asignatura de literatura. Mi madre fue quien me lo recomendó, advirtiéndome previamente de lo que me iba a encontrar. Lo devoré en pocas noches y he de decir que es uno de los pocos libros que he releído. Cómo podemos destruir lo que hemos aprendido, qué hacer con lo que hemos heredado, qué puede deparar sostener el poder, cómo se puede pervertir una comunidad... El porqué estudié sociología tal vez pueda encontrar aquí su respuesta.

Ahora es vuestro turno.

Texto: Mikel Razkin. 2009.