Parece que los años de trabajo por un barrio digno quedaron atrás. La unidad de los vecinos, los esfuerzos por hacer de nuestras calles un lugar habitable, las horas de reuniones, de diálogo, de encuentros... Y uno de esos logros para todo nuestro barrio, la consecución de un gran parque para que todos y todas podamos disfrutarlo, se ha quedado en nada.

Ese gran espacio de ocio y recreo que tenía que haber sido el parque fluvial del Arga a su paso por la Rotxapea es hoy no sólo un espejismo, sino todo in insulto y bofetada en la cara a los vecinos y vecinas de esta parte de la urbe. Haz el favor de contemplar lo que debería ser este parque desde la presa de San Pedro hasta el puente de Santa Engracia y analiza ahora en qué se ha quedado.

Por un lado tenemos un césped carente de vida, sin equipamientos ni arbolado, que va a permanecer cerrado al público (vallado sigue desde entonces) diez meses al año porque allí se van a colocar las barracas para los Sanfermines. A este sinsentido le sigue un aparcamiento para los vecinos del Casco viejo, con lo que los y las rotxapeanas somos los paganos de los errores de planificación municipales. Seguimos con el parking "provisional para siempre" al otro lado de la carretera que va al puente de Curtidores; toda una declaración de intenciones sobre lo que debe ser un parque abierto. La jugada continúa con los Corralillos, que lógicamente están vacíos once meses al año; ni se sabe cuánto tiempo lleva el barrio pidiendo que este espacio sea desmontable para que pueda ser utilizado de alguna forma. Y acabamos la ronda con el patio de las Dominicas que, pese a ser de titularidad pública definitivamente, sigue cerrado a cal y canto.

Pero como decía al principio, los años de trabajo por un barrio digno quedaron a tras... ¿o no? En nuestras manos está la respuesta.  

 

Texto: Mikel Razkin

Fotos: Alberto Crespo y Plataforma Sí al Paseo Fluvial