Bajo cualquier perspectiva el uso de la fuerza es difícilmente justificable, pero cuando ésta se ejerce desde una posición de supremacía contra alguien más débil esa justificación se transforma en imposible. Genocidio, exterminio, muerte, destrucción... son algunos de los términos que ilustran las noticias que estos días provienen de Palestina. Pero en ocasiones las palabras sobran para definir el infierno al que el ejército israelí está sometiendo al pueblo palestino.

Y más cuando millones de voces en todo el mundo gritan al unísono. Pero sólo en Gaza en esos momentos, entre bomba y bomba, se escucha el silencio. Un silencio que grita que la injustita es muda.

Texto: Mikel Razkin. 2009.