La nave del misterio que conduce Iker Jiménez tanto en la radio como en la televisión trató este asunto hace unos días, el de la teoría de la des-evolución humana. Lo tomaron como un chascarrillo, como una anécdota curiosa, pero cada vez son más las personas que alertan de este efecto que es más palpable en el conjunto de la sociedad conforme avanzan los tiempos.

Esta tesis incide en el hecho de que determinados seres humanos están desarrollando a nivel psicológico una evolución a la inversa de la que Darwin había expresado en sus conocidos planteamientos sobre la selección natural tiempo atrás. Con esto, lo que se plantea es que muchas personas acabarán por volver a ser homínidos retrocediendo con ello en la escala evolutiva a nivel mental. Para vislumbrar que este planteamiento no tiene nada de absurdo sólo hay que contemplar que los seres humanos sí que hemos dado un paso “¿hacia delante?” convirtiéndonos en una especie de homo consumidor cuya principal meta en la vida es pagar las letras del coche, tener un móvil de última generación y llegar a la jubilación con la hipoteca pagada. Pero, ¿por qué hemos llegado a esta situación? ¿Homo consumidor?... ¿y quién consume a quién?

Según la teoría de la selección natural, los más débiles serán los primeros en sucumbir dejando su espacio a otras especies. Así, si todo este borreguil sector poblacional desapareciera, es claro que quienes más lo iban a sentir serían quienes ocupan la cúspide de la pirámide evolutiva. Esto es, especimenes como los productores de “Está pasando”, “Fama, ¡a bailar!” y “¿Dónde estás corazón?”, entre otros. ¿De qué iban a vivir?

Yo, para empezar, ya he dicho no a los bífidus activos, a hacer trekking en vez de ir al monte y a la dialéctica entre si soy de Fanta naranja o Fanta limón.

Texto: Mikel Razkin. 2009.