Rotxapeanos: Ciudadanos de segunda

Y nos es que seamos más seguidores de Osasuna o más forofos que nadie, pero como van las cosas, clara y llanamente, así se nos puede definir a los vecinos del barrio si tenemos en cuenta lo que duran las obras en nuestras calles. Ciudadanos de segunda.

Hace unos días paseaba por el barrio de San Juan, por la calle Monasterio de Urdax, cuando vi una de esas más que habituales vallas municipales en las que se informaba que el siguiente sábado se cerraría la calle para asfaltarla de nuevo. Dicho y hecho, varias cuadrillas de trabajadores al unísono y en una sola jornada se pusieron manos a la obra, colocaron la brea, pasaron las apisonadoras, rotularon la calle… y asunto resuelto. Un trabajo como Dios manda.

En el barrio no se puede decir que hayamos vivido lo mismo con las obras de la calle Ochagavía – de la que da para hablar largo y tendido –, y eso que ahí no había nada que rotular. Casi un mes cerrada la misma con tan sólo uno o dos operarios trabajando durante toda la jornada. Y ni tan siquiera era la primera vez que se colocaba la valla de “cerrado por obras” en la calle – como explicamos el mes pasado –, porque si no se levantaban las losetas era otro el problema…

El resultado, una autovía excelentemente bien asfaltada en medio de un paseo como el de Anelier, que debería haber sido peatonal. En fin, que somos de segunda, ciudadanos de segunda.

Texto: Mikel Razkin. 2008.
Fotografía: Alberto Crespo.