El paseo de Anelier poseía una potencialidad que pocos lugares tenían en nuestro barrio; podía haberse convertido en un espacio referencial para nosotros, un mirador desde la Rotxapea hacia Pamplona, un lugar de encuentro entre los nuevos y viejos vecinos... Pero no ha sido así; es un espacio no terminado en el que las grúas, las obras y las escombreras reinan desde hace años. Es una zona tan gris como el aparacamiento que nos han plantando en medio del parque.

Y hoy es el día en el que la calle Ochagavía, que cruza el paseo de lado a lado como un puñal en su corazón, vuelve nuevamente a estar cortada por las obras. Los vecinos de esta zona ya han perdido la cuenta de las veces que ésta se ha llenado de vallas con señales que indican "no pasar". Las losetas se levantan, los adoquines se hunden y la vía se hace impracticable una y otra vez.
Además de al ayuntamiento, ¿a quién tenemos que pedir responsabilidades sobre todo esto? La empresa constructora de esta desfachatez cobra una y otra vez por un trabajo que a todas luces hace mal. En estos momentos que dicen de "crisis" los vecinos del barrio seguimos llenando con nuestros impuestos municipales los bolsillos de estos personajes.
¿Pero hasta cuándo? Nunca mais...
Texto: Mikel Razkin. 2008.
Fotografía: Alberto Crespo. 2008.
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