No resulta nada descabellado decir que una sociedad es lo que ésta consume. Por eso, la nuestra es ciertamente una sociedad basura.
Más allá de lo que ingiramos, de las hamburguesas de vayan ustedes a saber si llevan carne, de los yogures que no necesitan frío para su conservación, de las verduras y frutas mejoradas genéticamente, de los caldos cocinados con todo el amor que se le puede dar a un contenedor de 5.000 litros... hay algo más que igualmente consumimos, no a través de la boca, sino de los ojos.
La misma basura es lo que programan las cadenas de televisión día a día, hora a hora. ¿Hace cuánto que no han pasado más de una hora frente al televisor y no han sentido vergüenza de lo que ven? Yo ya ni lo recuerdo.
Morbo, escándalo, sensacionalismo, exhibicionismo, demagogia, hipocresía, ataques a la intimidad, frikis profesionales... hoy en día son la regla de oro para el éxito.
Y ante esto lanzo debate al aire: ¿Hemos consumido tanta basura que ya estamos consumidos, que formamos parte de ella?. Lo dicho, a mí me da que ya nos hemos convertido en ella, en basura... y ¡gol de España!
Texto: Mikel Razkin. 2008.
Escribe un comentario