Porto Novo, 5 de agosto de 2008.

Después de tantos días viajando por el centro del país y haber llegado a Togo, esta jornada nos la tomamos un poco como descanso. Son muchas y muy intensas las vivencias que hemos ido teniendo, muchas las historias y las vidas que hemos conocido, muchas las páginas que hemos llenado y muchas las fotografías que hemos tomado. Las fuerzas ya no son tantas y en cierta forma, aunque consideramos el centro Magone como nuestra casa, también hay ganas de volver a Pamplona.

La mañana la hemos dedicado a revisar un poco qué es lo que hemos estado haciendo durante estos veinticinco días. Ordenador y cuaderno en mano, teníamos que mirar si las historias nos coincidían con las fotografías, si nos faltaba algún tipo de perfil, si los nombres estaban bien escritos, cualquier detalle... cualquier cosa. Y la verdad es que aún nos queda algo de trabajo, pero poco; tenemos que cerrar un par de entrevistas, rehacer unas fotografías y completar una serie de historias.
Una situación que nos hemos encontrado muy a menudo en esta parte de África es la de ver a las personas, tanto en sus hogares como en sus lugares de trabajo, en un estado de semi-somnolencia que hemos denminado como "Stand by". El intenso calor, la alta humedad, el duro trabajo y la alimentación hacen que uno caiga en este estado con facilidad en cualquier momento del día. Así, imbuidos por el espíritu africano, el día de hoy hemos sido uno con el continente y nos hemos quedado así, en "stand by". A todo esto hay que unirle también el tema del uso - que no abuso - de la cerveza como tonificante aturdidor en estas tardes de calor, por lo que esperamos que sepáis comprendernos.

Las primeras horas de esta despejada noche, relajada como pocas, la hemos dedicado a mirar un poco las estrellas. Es época de lluvias, por lo que no todos los días nos encontramos un cielo así. Además, entre la poca luz que irradia Porto Novo y los cortes de luz que se producen, esta nueva afición astrónomica que nos ha salido ha sido toda una delicia. Las conversaciones con los chavales mayores, los aprendices (15-19 años), han sido variadas y muy curiosas: que por qué no estás casado, que a qué esperas para tener hijos, que cómo sólo sois tres hermanos, que por qué llevas pendiente, que por qué no me das tus zapatillas... Vamos, y todo en francés echándole muchísima imaginación.
Y eso es todo, amigos y amigas, mañana será otro día.

Texto: Mikel Razkin. 2008.
Fotografías: Iñaki Vergara. 2008.