Porto Novo, 4 de agosto de 2008.
Nos hemos ido pronto a la cama porque las cinco de la mañana llegan muy pronto. Poco después de desayunar nos hemos puesto en marcha. La idea es llegar a Cotonú a la hora de comer para después marchar hacia Porto Novo. José Luis, que se las sabe todas en Togo y Benin, espera que todo nos vaya bien; la velocidad, lo de menos. La idea es pasar la frontera por un paso pequeño, de una carretera regoional, para que no tengamos ue perder el teimpo con trámites bucocráticos absurdos.
Así, de Kara llegamos cuando empieza a Sdkddé , zona cuyo nombre no soy capaz de pronunciar. Allí empiezan las montañas y la selva se mete dentro de la carrtera. Vamos a cruzar un puerto que rivaliza con cualquier de los del Tour, pero con el agravante de que aquí quienes dictan la velocidad son los camiones. Además hay que añadir al viaje el hecho de que la circulación sea mayor de lo habitual debido a que todos éstos, que tienen como destino Lomé, han tenido que variar su ruta teniendo que pasar a Benin por haberse venido abajo dos puentes cerca de la capital.
A lo largo del trayecto nos encontramos varios camiones cruzados en la carretera. Unos humeantes, otros con alguna rueda reventada. Es increible lo llenos que están, más arriba de lo que dictan los límites de la física; madera, chatarra, contenedores, productos varios... Incluso encontramos a un ayudante de un conductor corriendo delante del camión con una gran cuña en las manos por si éste se queda sin frenos. Cerca de media hora después finalizamos el descenso del puerto y dejamos de estar tan atentos a lo que nos podríamos encontrar tanto delante como por detrás.
La carretera regional nos lleva al puesto fronterizo de Prékété. Cruzamos a Benin tan sólo con un saludo al militar que nos levanta la barrera tirando de una cuerda sin tan siquiera levantarse. Misión cumplida; con ello decimos adiós a Togo. Pocos kilómetros después dejamos a nuestra izquierda el monte Kagaulé (408 m.), que se levanta sobre la sabana como si fuera el mismísimo peñón de Gibraltar.
Tan sólo hacemos un par de paradas técnicas para repostar y tomar un refresco, por lo que la llegada a Cotonú parece estar a la vista. El recorrido es Bante, Savalou, Dassa y de allí a Cotonú. Hasta Iñaki se atreve con la conducción para darle descanso a José Luis. Para él ha sido toda una experiencia, ya que nunca había tenido que sortear tantos socavones, cabras, gallinas y vendedoras ambulantes como hasta ahora. Los últimos kilómetros, los de Cotonú, los hace de nuevo José Luis, ya que esta parte es verdaderamente para profesionales; podrías desquiciarte con tanto bache, arena, kekenos y personas cruzando por cualquier hueco que dejes.
Poco después ya estamos en la ciudad. Comemos solos, porque hemos llegado un poco más tarde lo previsto por los habituales atascos de Cotonú, y nos reencontramos con Paul y Guillermo en la parroquia de San Antonio de Padua. A la llegada al centro Magone de Porto Novo nos encontramos con todos los chavales; estamos de nuevo en casa.
Texto: Mikel Razkin. 2008.
Fotografías: Iñaki Vergara. 2008.

Escribe un comentario