Kara (Togo), 1 y 2 de agosto de 2008.
Antes de nada quiero pediros disculpas a todos los que estáis siguiendo este blog por no haberlo actualizado durante estos cuatro últimos días. El caso es que la problemática situación de las comunicaciones en Togo ha podido más que nuestro empeño por que supierais cómo nos iban las cosas en este viaje. No hemos tenido ni Internet, ni teléfono móvil, ni fijo, ni nada durante todo este tiempo. Ahora mismo estoy enviando esto desde Porto Novo (4-Agosto). Las razones de por qué ha ocurrido esto en Togo no son claras – todo es oscuro y sombrío en este país –, pero supongo que se debe al intento gubernamental por encubrir otros tipos de problemas de comunicaciones terrestres más graves que está habiendo en el país. Esta semana se han venido abajo, por ejemplo, dos puentes en las cercanías de la capital.
Una de las mañanas la hemos dedicado a visitar la localidad de Kpindi, limítrofe entre Benin y Togo. De hecho hemos tenido que pasar la frontera y entrar 200 en Benin dejando Togo al otro lado de la barrera. Hemos compartido la clase que la profesora Justine Pialo, presidenta de la Federación de Mujeres de Kara, y Veerle Charlotte Vamraes, voluntaria belga que visita los poblados, han impartido a las ocho alumnas que han asistido en esta ocasión. Un par de ellas han llevado a sus retoños consigo y se han afanado por aprender asuntos prácticos como el de la forma de pedir un presupuesto para una obra, por ejemplo.
Posteriormente hemos visitado el poblado y hemos sido recibidos por una familia que nos ha mostrado su casa. Ésta, hecha de adobe, posee un patio interior de 20 metros cuadrados y cuatro pequeñas dependencias que sirven de dormitorio, cocina, estancia general y despensa. Es muy parecida a la que nos encontramos en el poblado peul, pero con la salvedad de que todas estas construcciones están mucho más cerca las unas de las otras y todas unidas con muro que delimita el recinto con el exterior. El maíz, que es la base en su alimentación como demuestran los campos de los alrededores y lo que están cocinando, no tiene intención de dejar de serlo salvo que la sombra de la hambruna que empieza a azotar al país se cierna también sobre ellos.
Hay que decir que en nuestra estancia en Togo estamos alojados en el Centro Don Bosco de Kara, que podríamos calificar como el auténtico oasis de la ciudad. A lo largo de estos días vamos a conocer todos los proyectos que se dan cita en esta pequeña pero activa ciudad del norte.
· Dispensario “salud y vida para todos”: Aunque depende de los Salesianos tiene licencia oficial y atiende especialmente asuntos preventivos en temas de niños con malaria y de atención a las mujeres embarazadas. Es mucho más barato que los centros oficiales y de él dependen seis centros más en otros tantos poblados.
· Escuela artesanal: Se trata de un centro de educación profesional no reglada para jóvenes de 18 a 25 años. Los cursos son de albañilería, soldadura y carpintería.
· La Federación de Artesanos de Kara: La componen siete asociaciones y treinta cooperativas. Muchos de estas cooperativas se sirven de los microcréditos disponibles por la ONGD Don Bosco
· Centro de Promoción Femenina: A este centro promovido por el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaira acuden más de 700 mujeres de toda la zona para formarse, reunirse y organizarse.
Fuera de este centro destacan tres espacios muy relacionados con las experiencias que hemos vivido en Porto Novo y Cotonú:
· Foyer Immaculeé: Es el centro gemelo del Magone de Porto Novo. En él se trabaja el tema de la integración social atendiendo a setenta chavales de entre 12 y 18 años.
· Casa Foyer Ignace: Acoge a doce niñas de entre 8 y 15 años con las que se trata de llevar una vida familiar. La experiencia lleva un año funcionando.
· Foyer Jean Paule II: Es el Foyter de primera acogida que atiende a veinticinco niños.
Texto: Mikel Razkin. 2008.
Fotografías: Iñaki Vergara. 2008.
Escribe un comentario