Cotonú, 26 de julio de 2008.

La mañana la hemos dedicado a preparar la mochila y ponernos rumbo a Cotonú. Este trayecto, de poco menos de 40 kilómetros, se nos hace cada vez más pesado. El humo, el olor a gasolina, la circulación, los adelantamientos, las continuas pitadas, la contaminación... Cada vez que te montas en la camioneta te bajas más moreno que nunca, circunstancia que se va rápidamente con una buena ducha. Al menos esta vez vamos a Cotonú para quedarnos.

En el centro Magone, a pesar de que los chavales se han marchado ya de campamento, sigue habiendo bastante ajetreo. En esta ocasión hay unas jornadas de jóvenes de las parroquias de Porto Novo. No volveremos aquí hasta el 8 de agosto.

Al llegar a Cotonú nos dirigimos al colegio Don Bosco. Allí está dispuesto el campamento. En estos momentos los chavales se encuentran preparándose para el partido del torneo que organiza la embajada venezolana (martes 29). En un campo bastante similar al de Porto Novo están probando las botas de fútbol que les han regalado, pero sólo duran puestas unos pocos minutos. A pesar de que se les ha dicho que se tienen que ir acostumbrando, que la pista es muy dura, ellos prefieren sentir el cuero con los pies desnudos.

Nos alojamos en la cercana parroquia de San Antonio de Padua. Iñaki y yo compartimos habitación, como en Porto Novo. La puerta de nuestro dormitorio da directamente al jardín, donde buye toda clase de vida. Las dimensiones de los mosquitos y demás bichos que se arrastran por el suelo realmente sorprenden. Es debido a que tienen un par de gatos con camada y todo, por lo que los lagartos de la zona han emigrado en busca de más placenteros lugares. Ratones no hay, pero no sabemos cuánto tiempo nos va a durar el spray antimosquitos.

Esta tarde hay prevista una ordenación de un diácono de la parroquia, por lo que a la noche habrá una fiesta por todo lo alto. A ella acuden muchos de los fieles de la zona, así como la familia al completo. La música a todo volumen, la bebida y la comida no faltan a la cita. Cenados y recenados nos preparamos para ver algo de la noche "beninoise". Fiestas, fiesta... pero unas cuantas cervezas, de 64 cl. cada una, nos mandan rápido a la cama.

Texto: Mikel Razkin. 2008.

PD: Por problemas de seguridad (debido a los virus informáticos) no podremos colgar fotografías hasta dentro de unos días.