Porto Novo, 19 de julio de 2008.

Hoy a la mañana hemos visitado a varios chavales del centro que tienen la "suerte" de estar con sus familias durante el verano. No todos pueden, ya que, como hemos dicho, o son huérfanos o sus familias no quieren saber nada de ellos.

Nos desplazamos a las afueras de Porto Novo a compartir unos minutos con algunos de estos niños. En uno de los casos casi no pudimos ni mantener unas palabras, ya que el patriarca de la extensa familia con que nos encontramos, un hombre muy mayor que hablaba firme pero pausadamente en gun, se había molestado porque éste nos había saludado sin su consentimiento previo. La visita comenzó con esta ligera tensión que poco a poco fue diluyéndose. La fuerza de la tradición está enraizada en todo tipo de estructuras sociales, religiosas y culturales. Allí el chaval estaba ayudando a construir la ampliación de la vivienda familiar levantando pesadas piezas de cemento. Suelen ser las vacaciones "tipo" de todos estos niños; salir de la escuela para ponerse a trabajar en el taller o el campo familiar casi a jornada completa.

Otro caso que vivimos fue el de la devolución a la familia de uno de los niños que estaba viviendo en el Magone. Después de localizarles, los profesores y monitores tantean el terreno para saber en qué condiciones vivía la familia y si éste podía volver, pero siempre con el compromiso de que el chaval continuara estudiando y formándose. El recibimiento, en la pequeña localidad de Ifangni, fue un tanto frío y se organizó una improvisada reunión bajo el árbol más frondoso de esta pequeña aldea de seis casas llamada Ingleté. Tras casi una hora de conversación entre familiares y profesorado se llegó a un acuerdo que todas las partes firmaron. El semblante con que nos miraba el chaval, como demuestra la fotografía, no es todo lo esperanzador que hubiéramos deseado. El tiempo nos dirá.

Esta tarde la dedicamos a escribir, organizar los perfiles de los chavales que nos faltaban por entrevistar, organziar las fotografías y las temáticas... y jugar un partido de fútbol. Claro está, las fotografías de Iñaki no han podido transmitir la calidad que desprenden mis botas, pero al menos es una muestra de la izquierda de oro que Maradona y yo compartimos. Pero he de decir la verdad, mi equipo ha perdido los dos partidos que hemos disputado (2-3 y 6-8) ante el de José Angel. El de Aibar cuenta en su equipo con un mejor portero, eso es todo. Por mi parte prometo afianzarme en la medular del campo y distribuir más el juego, ya que el gol al menos ya llegó durante el segundo partido a la salida de un corner. En cuanto a las condiciones del terreno de juego, decir que se trata de un campo de arena con una superficie intermedia entre un campo reglamentario y uno de futbito, que estamos a cerca de 30 grados a las 18.00 horas y que el partido dura algo más de una hora. Y lo mejor, mi rodilla no se está resintiendo y podré volver al glorioso equipo del Bar Montón el año próximo.

Otro asunto que espero colgar en este post es el de los videos que sobre Osasuna hicimos en el mercado de Tokpá en Cotonú el día anterior. Atención, que son dos auténticos pelotazos que van a dar la vuelta al mundo osasunista. Uno de ellos dedicado a Patxi Puñal. Pero, bueno, todo ello si puedo colgarlos... claro está.

Texto: Mikel Razkin. 2008.

Fotografías: Iñaki Vergara. 2008.