Cotonú, 18 de julio de 2008.

El día se presenta con mucho trabajo por delante. Tenemos que ir a Cotonú, una gran ciudad de un millón de habitantes, a visitar el pequeño Foyer de los Salesianos, que está junto al que tienen las Salesianas a la entrada del mercado de Dantokpá. Tras los cerca de 35 kilómetros de distancia entre Porto Novo y esta urbe, nos situamos a un lado del Puente nuevo "Nouveau pont" sobre el río Nokowe. En una orilla vemos el vertedero de la ciudad; en la otra el gran mercado de Dantokpá, uno de los más grandes de África occidental.

Como ya he dicho en alguna ocasión, la circulación y la contaminación sorprenden. A lo largo de la jornada nos montamos en cuatro "semillens" o "kekenos". Los trayectos, de cerca de un cuarto de hora, cuestan entre 100 y 200 francos (0,15 - 0,30 céntimos de euro), pero, como todo, hay que negociar previamente el precio. Ni qué decir tiene que nos pareció tremendamente peligroso ir de paquete sin casco entre una jauría de motocicletas humeantes.

Nada más cruzar el puente andando vemos las dimensiones del mercado de Dantokpá. Las lonas y las cubiertas metálicas se suceden a lo largo de las explanadas y callejuelas de la zona. Nada más llegar nos encontramos con las casetas de los y las Salesianas. Son dos pequeñas casetas metálicas en donde niños y niñas por separado tienen un pequeño rincón en el que disfrutar de su infancia. Juegan, cantan, se divierten... al menos un rato antes de volver al trabajo. Todos ellos, pequeños y más pequeños, se dirigen poco después a sus lugares de trabajo, los puestos de venta del mercado. Sus tareas son muy variadas: vender los productos, hacer recados, descargar mercancía...

Esta puerta te abre algo más que el acceso al mercado. El lugar es cuanto menos sorprendente y no puede dejar indiferente a nadie. Es claro que este espacio por su ubicación es estrátegico, y muy bien lo saben también las personas que hacen sus negocios bajo manga, por la puerta de atrás. Justamente detrás de estas dos casetas varios traficantes de drogas distribuyen sus mercancías. Aunque están detrás de las casetas, lo hacen a plena luz del día. Se venden pequeñas bolsas con múltiples contenidos (heroína, cocaína, marihuana...), que se esnifa o fuma allí directamente en pipas o cigarrillos. En ocasiones los niños, entre carrera y carrera, serpentean entre ellos. Nos piden que por favor no saquemos fotografías, que es peligroso y puede perjudicar al Foyer.

Abandonamos el Foyer cuando se queda vacío y nos adentramos en el mercado. El colorido te llena la vista rápidamente. Se suceden los puestos de frutas y verduras. Igualmente se venden cabras y gallinas, muchas de ellas atadas en grupos depositadas en el suelo. Ellas parecen estar más tranquilas que las personas que deambulan por el mercado, bullicioso como pocos. No siempre es agradable el aroma que nos acompaña en el camino. El tipo de suelo cambia de la misma forma que lo hacen los productos que se exponen. Ahora asfalto, luego empedrado, después arena, más allá barro y barro. Hacia las 12.30, los y las vendedoras que antes se afanaban por venderte sus mercancías, guardan silencio entre bocado y bocado. Normalmente es pasta de maíz, pero bien aderezada con varias salsas. Por supuesto, hay que probar de todo un poco (y casi me meto un trozo de jabón a la boca, por cierto).

Hay que comentar que no ha sido fácil tomar fotografías en este mercado. La gente no estaba dispuesta a salir y nos lo hacían saber a cada momento, aunque ni tan siquiera les enfocaras. Bertin, que nos acompañó durante todo el trayecto, tuvo que lidiar con bastantes personas que le insultaban y recriminaban por habernos traído. Fue una mañana larga y tensa.
Tras esto, llega nuestra comida. Lo que se ha catado durante la visita no ha sido suficiente. A la tarde nos dedicamos a entrevistar a Hermione D. Akpo, secretaria del Consulado honorario de España en Benin. Con ella hablamos acerca de la historia del país, su situación económica, de Africa occidental, de la situación de la Mujer, la educación y la cooperación internacional a lo largo de hora y media. El día finalizó con una breve visita a las instalaciones de las Salesianas, en la que nos quedaremos un par de días a partir del 26 de julio.

Texto: Mikel Razkin. 2008.

Fotografías: Iñaki Vergara. 2008.