Porto Novo, 15 de julio de 2008.
El Foyer Don Bosco es el espacio de acogida que tienen los niños de la calle en el centro de Porto Novo. Se trata de un lugar en el que hay dos edificios (el primero de planta baja y el segundo con una primera planta) diferenciados en función de las etapas que rigen el proyecto. Los chavales recién llegados se acercan al primero y y en él tienen un espacio personal propio en el que guardar sus pertenencias, así como poder dormir y comer. Posteriormente, si quieren, van dando pasos adquiriendo conocimientos y hábitos, lo que les posibilita pasar al edificio anexo, en el que está la segunda fase. Este edificio acaba de ser remodelado con la ayuda de los Salesianos y el Ayuntamiento de Azkoitia (Guipúzcoa). En este espacio los chavales tienen ya unos horarios y unas tareas establecidas que les ayudan a saber vivir en grupo, en solidariodad y respetando al otro, algo totalmente opuesto a lo que estaban anteriormente acostumbrados en la calle.
Antes de nada hay que comentar que Porto Novo es la capital administrativa de Benin (anteriormente llamado Dahomey), que cuenta con cerca de 250.000 habitantes y que está conectado con Cotonú (capital económica de más de un millón de habitantes) a través de un lago y una vía de dos carriles que circula paralela al mar. La vida en esta ciudad es mucho más tranquila que en Cotonú y la influencia de la vecina Nigeria se hace notar. Por aquí se dice que cuando Nigeria tose, Benin se acatarra, por ejmplo. Sin embargo, las problemáticas que padece este lugar no son ajenas a las que se viven en cualquier otro punto del Africa occidental.
A lo largo de la mañana hemos estado entrevistando a los chavales del Foyer durante las clases de la mañana, en las que estaban centrándose en sumas y restas, así como en nociones muy básicas de francés escrito y leído. El grupo lo conformaban cerca de quince chavales, de los que hemos entrevistado a siete. Hay que señalar que tratar asuntos tan peleagudos como lo son hablar sobre las razones que a uno le han llevado a vivir en la calle, y hacerlo precisamente con niños, es algo muy complicado, pero más lo es cuando las conversaciones se traducen del gum (lengua de Porto Novo de la rama del fon) al francés y de ahí al castellano. Os paso a comentar algunos de los pormenores de cada uno de los casos que nos hemos encontrado:
1. E., 12 años, nacido en Costa de Marfil: Lleva un mes en el centro. Es uno de los pocos casos de chavales que no han pisado la calle. Su historia nos dice que su padre hacía poco que había fallecido en Francia y que de él se encargaba su tía, que ya no puede hacerse cargo y lo ha entregado.
2. L., 16 años, Parakou: Lleva dos años en el centro y cuatro en la calle (desde los diez años). Es de los que más tiempo lleva ahí, pero no se compromete a continuar con su educación y pasar al centro Magone. Le robó a su madre 50.000 francos CFA (72 euros, cerca de un sueldo mensual) y se escapó de casa; no ha vuelto. Se gana la vida ayudando en el mercado y normalmente acude al Foyer sólo a dormir.
3. T., 13 años, Porto - Novo: Lleva cinco días en el centro y cinco meses en la calle. Es muy tímido. Sus padres le sacaron de la escuela para meterle en un taller de albañilería. Pero él quería seguir estudiando y lo abandonó. Ha llegado al Foyer porque quiere seguir estudiando. Quiere ser médico.
4. S., 16 años, Togo: Lleva seis meses en el centro y no nos dice cuánto en la calle. Su madre le pegaba continuamente y cuando perdió 2.000 francos (3 euros) no quiso volver a casa temiendo la paliza que iba a recibir. Durante el tiempo que estuvo en la calle viviendo dice haber estado mucho fumando y mercadeando con marihuana. Le gustaría ser sastre.
5. Y., 13 años, Keton: Tres días en el centro y un año en la calle. Vivía y trabajaba con su hermano mayor aprendiendo el oficio de sastre. Un día hizo un trabajo y no quiso darle a su hermano el dinero que había ganado con su trabajo, por lo que éste lo echó de casa. Se dedicaba a recoger chatarra por las calles.
6. D., 19 años, Goho: Lleva ocho años en la calle; estuvo todo un año en el centro, del que se fue para volver tiempo después (ahora lleva poco más de un mes). Dice que estuvo aprendiendo en un taller para ser mecánico cuando tenía 10-12 años, pero que sus padres dejaron de pagar su formación y tuvo que dejar el hogar porque no le podían mantener. Vivía descargando camiones. Es fuerte, pero la vida entre adultos se le hacía muy difícil. Dormía en la calle en los puestos de venta vacíos. Volvió al centro por consejo de un monitor que lo reencontró.
7. S., 10 años, Nigeria: Acaba de llegar al centro. Se ha escapdo de casa de su tía, con la que se llevaba muy mal. Quiere volver con su padre a Nigeria y por eso ayer fue a una comisaría. La Policía le ha dejado aquí a la espera de que localicen a su padre y venga por él. Lo que más le ha gustado del Foyer es la comprensión que en su casa no tenía.
Así que para muestra, un botón. Que cada uno saque sus conclusiones, ya que al menos estos chavales han tenido o la valentía o la posibilidad de dar un paso al frente y tratar de salir de la encrucijada en la que se encontraban. Otros aún no lo han conseguido y, lamentablemente los más, nunca lo conseguirán.
Texto: Mikel Razkin. 2008.
Fotografías: Iñaki Vergara. 2008.

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