Les parecerá una estupidez – probablemente lo sea – pero para tratar de paliar de alguna forma los problemas que tenemos en el barrio con respecto a los accesos al mismo es preciso dar un giro de 180º al tema en cuestión. Consigamos una mascota para nuestras obras.

Sobre este asunto del tráfico se ha hablado y escrito muchísimo en los últimos meses. Pero, ¿ha sido suficiente? Parece que no, puesto que los problemas, y más en horas muy concretas (al comienzo de la mañana y al mediodía), persisten y se multiplican conforme se inician nuevas obras sin que se terminen las anteriores.

Por ejemplo, me pregunto qué costaría que mientras finalizan las obras del ascensor del puente de Curtidores habilitaran un carril en la cuesta del portal Nuevo para enlazar el tráfico con la avenida de Guipúzcoa. Toda gran ciudad que se precie se caracteriza por tener en su memoria una inacabable obra; Sevilla tuvo su Expo’92, Barcelona sus Olimpiadas… y la Rotxapea tendrá su ascensor. Pero al ritmo que van estas obras nos vamos a quedar con todo lo malo de ellas y sin nada de lo bueno.

¡Mascota ya! Un nuevo Curro, un descendiente de Cobi o lo que sea, pero ya.

Texto: Mikel Razkin. 2007.