No es cierto que las imágenes aparezcan más claras cuanta más luz incida sobre ellas. Esta luz, como la propia verdad, puede llegar a quemar lo que nuestra mirada contempla.

Por ello, en ocasiones es necesario posar tus ojos en otro lado para contemplar lo que tienes ante ti. Qué bello es poder elegir. Las certezas sólo muestran una cara; las ambigüedades varias entre las que optar.

Y es que uno jamás se ve a si mismo, sino a su sombra.
Texto: Mikel Razkin. 2007.
Fotos: Iñaki Vergara. 2006.
13 feb 2007 | 11:18 AM
cgirl
La luz muestra lo que queremos que se vea y lo que no. De ahí que prefiramos nuestra sombra, porque oculta lo que no queremos mostrar de nosotros mismos.
Es cierto que una luz muy potente puede quemar lo que miramos, o nos puede quemar a nosotros mismos si nos miran con mucha intensidad. Pero la claridad pone de manifiesto más cosas de las que nos gustaría y necesitamos tener siempre un reducto interior oculto ante los demás para mantener cierta inmunidad hacia la luz.
Somos sombras por convicción, poca gente llega a vernos tal y como somos realmente. No quiero ser certeza, prefiero ser ambigua. No quiero ser luz, me da miedo. Prefiero ser sombra.
13 feb 2007 | 10:32 PM
Mikel
Muchas gracias por tu comentario, de veras.
Aunque prefieras ser sombra, gracias por expresarte de forma tan lúcida.
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