A pesar de que los trabajadores de la zona azul siguen con sus movilizaciones en pro de una mejora en sus condiciones laborales, quienes rigen los destinos de la ciudad tienen puestas sus miras en otros asuntos; nuevos espacios en donde recaudar más y más fondos para las arcas públicas. Estos mal llamados “gusanos”, porque de ellos se dice que están en todas las manzanas, tendrán más sitio por donde moverse. Los nuevos recaudadores municipales llegarán a nuestro barrio justamente cuando el ascensor entre el puente de Curtidores y la calle Descalzos se ponga en funcionamiento.
Sí, ahí la tenemos. La zona azul está a punto de pisar la Rotxapea, estampará su serpenteante sello para que quienes quieran desplazarse al Casco viejo cojan su vehículo y lo aparquen a escasos metros del centro de la ciudad. ¿Alguien lo duda? Me juego un kilo de angulas a que tras los Sanfermines del año que viene el ayuntamiento está haciendo dinero en el barrio, sirviéndose con ello de la provechosa situación geográfica de la Rotxapea.

Que si aparcamiento subterráneo, que si en superficie, que si regulado o adjudicado… lo único que está claro a este respecto es que los dos aparcamientos que ha habilitado el consistorio antes de llegar al puente son de los que comúnmente se denominan “provisionales para siempre”. Ambos ocupan espacios cuyo uso debería ser, como lo demuestra el Plan de Ordenación Urbana de Pamplona, dotacional; esto es, de uso para el barrio en términos sociales, culturales, equipamentales… o sea, que en vez de un club de jubilados, una escuela infantil, una casa de cultura o un centro de uso cívico, lo que tenemos es un par de aparcamientos para que los utilicen el resto de pamploneses, para que se frene el desarrollo del transporte público y para que el ayuntamiento siga haciendo caja.
En definitiva, que el ascensor que nos acaban de plantar, además de una nueva, faraónica y multimillonaria obra más pagada con el bolsillo de todos los contribuyentes, lo que traerá para los vecinos de la Rotxapea serán más problemas de los que intenta solucionar. Más sencillo y más barato es la potenciación del servicio de transporte público a través de la reducción de tarifas por frecuencia de usos, en función de la edad de los usuarios, el aumento de la frecuencia de los viajes o la ampliación de los recorridos, por ejemplo.
Al menos el que subscribe seguirá subiendo a Pamplona andando, tanto por Santo Domingo como por el portal Nuevo, a no ser que tome la villavesa, claro está. No cuenten conmigo, porque este ascensor es para todo el mundo menos para los rotxapeanos.
Texto: Mikel Razkin. 2006.
Publicado en la Revista Ezkaba nº 140.
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