La quinta edición de la Maratón del Sahara fue la más dura de las disputadas hasta la fecha. Más allá del llamamiento solidario para con el pueblo saharaui, el navarro Raúl Aldaz (5º y primero del Estado español) y la guipuzcoana Leire Elosegi (7ª y primera mujer) fueron nuestros mejores atletas.
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Son la siete de la mañana y los autobuses, repletos de rostros que entremezclan sonrisas y ansias por empezar la carrera, esperan a que los organizadores se pongan de acuerdo. Estamos en el campamento de refugiados saharauis de Smara y hay que ponerse en marcha hacia el campamento de El Aaiún. “Saha, saha” – responde uno de los guías. La tranquilidad y la forma de entender el tiempo han pasado de la tradición a la norma.
Los más madrugadores llevan casi una hora y media en pie. Algunos ya han calentado y son muy pocos los bostezos, pues las ganas de dirigir sus pies por la arena del desierto van creciendo. Soportando la espera en el interior de los vehículos, los corredores de la Maratón contemplan cómo los de la media (21,1 kilómetros) se dirigen a desayunar. Finalmente, ven alejarse tras de sí la línea de llegada. Las manos se agitan al aire en señal de despedida.
El viaje dura cerca de una hora. Durante la mayoría del trayecto no hay carretera, y los botes y saltos provocados por las piedras, socavones, arena, dunas y demás sorpresas que encierran la Hamada argelina – la zona más inhóspita y hostil del desierto del Sahara, el más grande del mundo – hacen que, unido al hecho de que no hay caminos trazados que marquen una u otra dirección, uno se pregunte adónde va. Pero hay que cambiar la perspectiva rápidamente. Los chóferes se guían por las colinas, las huellas de los vehículos que ya habían pasado con anterioridad y una serie de pequeños hitos desperdigados por en medio de la nada.
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Muchos se conocen, y el que no estuvo el año pasado o el anterior ha venido aconsejado por un amigo que lo hizo tiempo atrás. El boca a boca, la llamada a la solidaridad y las ganas de moverse y aportar un granito de arena en pro de la resolución del conflicto que padecen estos cientos de miles de personas desde hace treinta años atraen cada año a finales de febrero a cientos de deportistas. El ambiente es bueno, y las conversaciones se suceden sin importar la lengua de los interlocutores. Algunos llevan dos días aquí, otros tan sólo uno. Las conversaciones sobre la posibilidad de que se levante el viento, el tan temido siroco, son las más repetidas. En estos momento, el tema de las marcas es lo de menos.
Ésta es la quinta edición y ha superado el récord de participación de la primera; más de 400 personas. La mayoría son saharauis, y le siguen italianos, españoles, vascos – la cuarta delegación más numerosa –, norteamericanos, noruegos, canadienses, austriacos... y un largo etcétera de nacionalidades. La delegación vasca asciende este año a 22 personas (12 en 42,2 km, 6 en 21,1 km, 2 en 10km y 2 en 5km). Todos vienen con una misma mira, solidarizarse con el pueblo saharaui y mostrar su apoyo a la causa. Y para ello, la carrera es el instrumento que más a mano tienen para conocer un poco más, y de cerca, esta situación.
Entre los participantes se comenta que los medios de comunicación tienen olvidado este rincón del mundo desde hace unos años, y que las miradas apuntan hoy en día a otros lugares en los que la población civil se encuentra igualmente en dificultades, como Afganistán o Irak, lo que perjudica enormemente al pueblo saharaui, puesto que los recursos que necesitan para subsistir cada vez llegan con menos asiduidad. El bloqueo político y diplomático actual es claro.
Para entender este extremo uno debe hacerse una idea sobre el terreno. Así lo señala Joxe Iriarte – Bikila –, que va a participar por segunda vez desde que se aventurara en la edición de 2001. Comenta los siguiente: “La situación está estancada y el proceso de paz en sí es un absoluto fraude porque Marruecos no quiere cumplir con los acuerdos. Lo que está haciendo es intentar que todo se pudra, y es que la gente aquí está asfixiada. Marruecos pretende que la República Árabe Saharaui Democrática –RASD– acepte finalmente la autonomía para volver a su hogar, el Sahara Occidental, ocupado hace casi ya treinta años, renunciando finalmente a la autodeterminación y la independencia”.

La idea de que hay que desbloquear la actual situación pasa indiscutiblemente por dos vías; o la continuación de la vía diplomática (atendiendo a las resoluciones que plantea la ONU y por la cual las fuerzas internacionales de la MINURSO continúan en el Sahara Occidental) o la vuelta a las armas, opción que se paralizó en 1991 después de dieciséis años de guerra y miles de muertos. Pero mientras tanto, más de 200.000 refugiados continúan sus vidas lejos de los hogares que les fueron arrebatados en el momento en el que en 1975 España abandonó el Sahara Occidental poniéndolo en bandeja a Marruecos y Mauritania (con quien firmó la paz en 1979) y no pusiera fin a lo que hoy en día es el último proceso de descolonización del continente africano.
Por ello, junto al tema deportivo va unido indisolublemente un proyecto solidario cuyo medio es la recaudación de fondos a través de las inscripciones en la carrera. Este año la mayor parte del dinero va a ir destinado a la construcción de una granja de camellos que surtan de carne a la población civil, especialmente a los ancianos, los hospitales y las escuelas. Esta circunstancia, comentaba Buyema Fateh – Castro –, que dirige el Centro de Educación Especial de la wilaya de Smara, se debe a que en los últimos meses las ayudas internacionales están disminuyendo, y no sólo en cuanto a alimentos, sino también en lo referente a otros recursos, como los medicamentos.
La situación es grave, y cada vez más urgente. Para llamar la atención de la opinión pública internacional, junto con este acontecimiento deportivo se desarrollan otras muchas actividades que van más allá de la carrera en sí, como conferencias, exposiciones, visitas, estancias en jaimas de familias (muchas de las cuales han llevado a sus niños a las “Vacaciones en paz”) y el visionado de documentales relativos a la difusión de la causa saharaui, como ha sido el caso de la proyección de la producción vasca “Sahara Marathon” de ETB.
Con todo esto en mente, sólo queda tiempo para que, llegadas las 9.30 de la mañana, suene definitivamente el disparo de salida y los corredores se enfrenten al desierto y a sí mismos.
La carrera
La disputa de la Maratón del Sahara no es la única de las carreras que se celebraron el 28 de febrero en esta quinta edición. Junto con la carrera de 42,2 kilómetros se realizaron otras competiciones de 21,1 (Media maratón), 10 y 5 kilómetros. Las carreras con mayor número de participantes son las de las distancias más breves, pero la prueba reina es la que mayor expectación levanta. El vencedor de esta edición ha sido el italiano Vincenzo Castellano con un tiempo de 3h.03m.10s., que no pudo mejorar la crono del ganador del año pasado, el británico Hugh Jones con 2h.46m.39s.

El recorrido
La Maratón dio comienzo en las proximidades del colegio Olof Palme del campamento de El Aaiún pasadas las 9.30 horas de la mañana. Las peores previsiones se cumplieron y se desbocó el peor de los sirocos de las dos últimas semanas, el peor de las cinco ediciones, llegándose a alcanzar vientos de cerca de 100 kilómetros por hora. Dejando el viento a parte, la primera parte del recorrido resultó más bien sencilla; se trataba de cinco kilómetros llanos en los que los mayores problemas los ponían los pedriscos. Los siguientes cinco la arena complicaba el paso. La llegada al campamento de Auserd marcaba el ecuador de la competición. Para todos los participantes, el recibimiento en esta wilaya, con aplausos, gritos y un apoyo que, según los participantes, no habían recibido jamás, insufló de aire los pulmones de los corredores. Allí daba comienzo la salida de la media maratón a las 10.30 horas. Hay que tener en cuenta que el recorrido no estaba cerrado y que los corredores tenían que guiarse por las señalizaciones que la organización ponía cada uno o dos kilómetros. El siroco, que levantaba la arena y cubría el cielo, impedía la visión y la ubicación en la carrera enormemente. El agotamiento, que no el calor (entre 20 y 22 grados), y en especial el siroco fueron las mayores complicaciones con que los corredores se encontraron. Algunos se perdieron en la tormenta de arena, un total de ocho; otros fueron atendidos por heridas en los pies y, sobre todo, arena en los ojos. Y es que la fuerza con que el viento lanzaba la arena y golpeaba el cuerpo, especialmente en los seis últimos kilómetros, hacía más dolorosa la carrera al soplar directamente de frente. Como es lógico, en este último esfuerzo los corredores se encontraban muy justos de fuerzas.
Texto: Mikel Razkin. 2005.
Fotografías: Iñaki Vergara. 2005.
17 may 2008 | 01:25 PM
miguel angel
estaria interesado en correr la proxima media marathon del sahara 2009 y no conozco las condiciones y requisitos para apuntarse. seriais tan amables de informarme. gracias un saludo. miguel
26 oct 2008 | 02:56 AM
jose
me podrian mandar mas informacion de la carrera pues me gustaria prepararme y competir en la proxima.gracias jose
8 dic 2008 | 03:27 PM
Mikel Razkin
Un saludo a todos.
Ante las visitas que está teniendo este artículo (que fue escrito durante la edición de 2005), debo informaros que la próxima carrera tendrá lugar el 23 de febrero. Más información en la web http://www.saharamarathon.org .
Si todo va bien, seguramente acuda, no como periodista, sino para solidarizarme con el pueblo saharaui, volver a ver a la gente que dejamos allí, darles mi apoyo y, si se puede, hacer la carrera de diez kilómetros.
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