Luces y sombras se dan cita en el corazón de la urbe.
La vida se esconde mientras la noche abre su manto.
El rumor de estas calles, otrora ajetreadas y bulliciosas, parece haber sido silenciado.
Agitando levemente sus alas, el viento serpentea por ellas.

La turba, agazapada, espera que llegue un nuevo día.
Pero ese día aún tardará aún en llegar.
La noche, henchida de poder, guarda para sí los más oscuros recodos y secretos.
Nada se le escapa.

Sólo dos figuras alzan la mirada, la una frente a la otra.
El tiempo las precede. Los siglos las contemplan.
Ni luz, ni sombras, ni oscuridad. Nada.
Nada las espanta, nada trastoca su compostura.

Texto: Mikel Razkin. 2006.
Fotografías: Iñaki Vergara. 2006.